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La Coctelera

TABLAS DE DAIMIEL...OTRA OPORTUNIDAD

Durante el verano pasado, incluso al principio del  otoño, muchas personas vivimos con angustia lo que estaba sucediendo en las Tablas de Daimiel. A una cierta profundidad, la turba ardía. El fuego se iba extendiendo imparable por el subsuelo del Parque. Ni siquiera las aguas del trasvase podrían detenerlo. La catástrofe medioambiental era un hecho.

Esto no era sino la etapa final de un expolio. Los usos irracionales del agua de la zona, junto con sucesivos años de sequía,  coadyuvaron a materializar la tragedia. El parque agonizaba. La Unión Europea daba un plazo, más bien breve, para retirar la catalogación que tenía.

Muchas generaciones de níños y niñas han visitado la zona a través de los años y han sido testigos de la riqueza de la fauna que allí ha descansado, se ha reproducido..., en suma,  ha vivido. Lamentablemente, se iba perdiendo, como destino de viaje de estudios, la visita a las Tablas de Daimiel. Muchos programas de radio y televisión alertaron del desastre y a muchas personas, amantes de la naturaleza, se nos encogió el corazón por tener que asistir impasibles a la tragedia. Medio Ambiente compraba hectáreas de tierra alrededor del Parque,  con el fin de evitar que se siguiese sacando agua para cultivos imposibles en la zona, por ejemplo, el del maíz.

Ahora, estamos gozando al ver que el Parque, gracias a las abundantes lluvias de este invierno, rebosa agua, e incluso se anuncia que en el mes de junio el nivel puede subir más. Pero, casi inmediatamente, se empiezan a frotar las manos los que regentan negocios cercanos al Parque y no sé si también, los agricultores. Hace unos días oía a un científico del CSIC,  encargado de los estudios para la regeneración del Parque, que alertaba para que se estableciesen medidas de protección contra la avalancha de coches, caravanas y toda clase de vehículos que colapsan el Parque, asustan a los animales que no se atreven a aparecer y permanecen escondidos durante el horario de visita.

No sé si hemos aprendido la lección. Creo que la naturaleza nos da otra oportunidad, no sé si sabremos aprovecharla.

Los nuevos barcos negreros

Algo va mal en este mundo nuestro cuando cientos de personas se lanzan al océano arriesgando, peligrosamente, su propia vida.
Así, nos llegan noticias de barcos, por llamarlos de alguna manera, atestadas sus bodegas de seres humanos, como antaño otras embarcaciones transportaban hombres y mujeres africanos para venderlos como esclavos en el Nuevo Mundo.
Ahora son otros, descendientes de aquellos, los que intentan salir del hambre y la miseria, engañados por el escaparate que se les ofrece, haciéndoles ver que, si llegan al primer mundo, habrán acabado sus penalidades.
Mientras los países desarrollados hunden la agricultura de los países subdesarrollados a base de subvencionar y proteger productos agrícolas con los que jamás podrán competir, lo que les lleva a abandonar sus cultivos y lanzarse al mar en busca de un futuro incierto.
A uno le invade una gran frustación porque se ve impotente para poder hacer algo, algo eficaz que hiciese - uniendo las fuerzas de muchos- reequilibrar algo este injusto mundo.

Alberti ya escribió sobre la dureza de la vida en la mar. Hoy releía un pequeño poema que me gustaría compartir con los amigos de la Coctelera.

BARCO CARBONERO

Barco carbonero,
negro el marinero.

Negro en el viento, la vela.
Negra por el mar, la estela.

¡Qué negro su navegar!

La sirena no le quiere,
el pez espada le hiere.

¡Negra su vida en el mar!

"¿Quiénes son? Queremos verles la cara.

En los días más duros de los terribles incendios que asolaron Galicia, ésta era una de las preguntas más repetidas.
Parece que los gallegos, y esto nos extraña a los que vamos a Galicia desde otros puntos de la península, están acostumbrados a que en verano arda el monte. No es que les guste, pero lo ven como el tributo que hay que pagar en verano, o como algo irremediable contra lo que no se puede o no es fácil luchar.
Sin embargo, la dureza de las situaciones que este verano se han vivido, ha llevado a muchas personas a clamar con rabia porque se detenga a los culpables.
Siempre hemos oído hablar de pirómanos. Parece que son personas enfermas que sienten algún tipo de placer al contemplar el fuego. Pero no puede haber tantos enfermos para prender 1000 fuegos diarios, como se ha producido en agosto en Galicia.
Se ha empezado a hablar de incendiarios. Éstos son otra clase de sujetos que queman el monte por muy diversas razones.
Hoy yo quisiera saber cómo es ese miembro de brigadas antiincendios que apaga el fuego de día y quema el monte de noche; o esa cuarentona ama de casa que sube por una senda, a escondidas. a quemar el monte que rodea su aldea, la misma mujer que habrá hecho la comida, cuidado de sus hijos, hablado con sus vecinos y hasta comentado la barbarie que está ocurriendo este verano...; o la del emigrante gallego en Venezuela que vuelve en verano a quemar no solo su aldea sino miles de hectáreas...
Yo sí quiero verles la cara. No soy gallega pero amo a esa hermosa tierra y jamás olvidaré el horizonte de muchas noches de verano teñido del rojo de las llamas, el humo denso como la más densa de las nieblas, la angustia y la rabia de saber que murieron personas y que cientos de animales vagaban ciegos y heridos, desorientados, por los montes.
Quiero que los detengan y que los lleven ante la justicia y que todo el peso de la ley caiga sobre ellos y además que todos podamos VERLES LA CARA.

Flores

En el salón de mi casa, muy cerca del balcón, hay un gran centro con plantas de mil colores. De vez en cuando, si estoy en casa, paso a mirarlo.Me gustaría tenerlo más cerca, pero debe estar ahí porque hay más luz Después de una semana las hojas se mantienen tersas, brillantes.
Hago lo que puedo para que dure el mayor tiempo posible. Cada día lo miro, le sonrío (sé que eso es importante) y hasta le hablo. Pulverizo sus hojas con mimo para que no le falte humedad y no le echo mucha agua para que no se muera.
Las flores pueden decir muchas cosas. ¡A quién no le gusta recibir -cuando no lo espera- unas flores o una preciosa planta. Eso me pasó a mí el sábado. Sin esperarlo, las dos personas que más quiero, me enviaron el centro de plantas. La excusa pudo ser una celebración diferida en el tiempo, pero yo sé que quiso decir mucho más. Ahora las miro y pienso en ellos, en sus risas viendo mi cara de sorpresa, y sonrío también.
Las flores pueden decir, sin hablar, muchas cosas.

Es gratificante

Resulta gratificante ver que gente joven se posiciona frente al problema del llamado "botellón". La facilidad para poder convocar este tipo de reuniones masivas, por medio de un mensaje al móvil, ha hecho que todas las ciudades, pequeñas, medianas y grandes, compitan por ver cuál de ellas organizará el más grande y esperpéntico.
Anoche en una TV local de la pequeña ciudad donde vivo se celebró un debate sobre el tema, porque también aquí los jovencitos (los de 14, 15 y 16 años son los más activos) se han apresurado a emular a los de las grandes ciudades. Participaban cuatro jóvenes, alguno ya padre de familia, otros deportistas, alguno miembro de asociaciones juveniles... y todos se mostraban contrarios al espectáculo que se estaba dando, no tanto por el espectáculo en si mismo, sino valorando otros aspectos como los de tipo médico (¿qué tasa de alcohólicos habrá en edades medias, dentro de 10 años), la dejación que han hecho los padres de su obligación de educar y cuidar la salud de sus hijos, el mal ejemplo que reciben los adolescentes de los adultos que les rodean y que les deberían servir de referente, y esa creencia tan extendida de que cuando un joven está bebiendo "se está haciendo un hombre".
Participaban también personas anónimas a través del teléfono y contaban cómo habían tardado en admitir que necesitaban el alcohol para vivir, y su experiencia como miembros de asociaciones de alcohólicos anónimos. Explicaban que cada vez llega gente más joven a esas asociaciones y no lo hacen dependiendo solo del alcohol sino que consumen también otro tipo de sustancias.
Creo que la sociedad deberá hacer algo para intentar cambiar este estado de cosas. No sirven prohibiciones, sino el esfuerzo combinado de familias, educadores, médicos y autoridades. Y por supuesto, medidas que garanticen que no se vende alcohol a menores.Porque mientras los adolescentes protagonizan escenas lamentables ante las cámaras de televisión, alguien está haciendo un fantástico negocio.

No entiendo nada...

Hace mucho que no escribo en mi blog, en parte por falta de tiempo. Hoy dudo entre escribir sobre el último libro que leí, "El extranjero" de Albert Camus, o sobre mi próximo viaje a Granada (ciudad preciosa donde las haya) y como se acerca un "puente" que no todas las autonomías disfrutan - esto de tener fiestas diferentes- crea bastantes problemas aunque hace que no todos los lancemos a la autovía al mismo tiempo y colapsemos las carreteras...
Bueno, pues que sí, que iba a escribir sobre Granada y su encanto y, de pronto, oigo que se ha convocado por internet un macro-botellón y el ayuntamiento está habilitando un gran descampado para que la gente suba allí, sin interferencias, su grado alcohólico. Pero temen que, a esa marea humana le motive menos estar allí, y desoyendo las indicaciones de los ediles municipales se dediquen a tomar el centro de la ciudad, ensuciarlo, destrozar lo que se les ponga por delante, y acabar tirados por algún rincón no muy recomendable.
Ante este panorama (5000 sujetos con alcohol hasta las cejas no es pequeño "panorama") me ratifico en que definitivamente soy mayor y no entiendo nada. Pero sí que me atrevería a pedir que se respeten mis "necesidades estéticas" y las de otras muchas personas que piensan como yo. Y esto no ocurre cuando uno tiene que sortear, a la mañana siguiente de celebrado el botellón, a los "simpáticos borrachos", los envases de lo que se han bebido, sus excrementos, etc...
Los derechos de unos acaban donde empiezan los de sus vecinos. O eso era lo que a mí me dijeron...

Dos nuevas películas interesantes

LOS AÑOS SOÑADOS. La mejor juventud II
Buscaba en el videoclub la primera parte, "La mejor juventud" a secas. No la encontré pero sí la segunda parte y merece la pena.
Se desarrolla en Italia y narra la vida de varias generaciones de una misma familia. Se inicia en los años 60 y llega prácticamente a nuestros días. Es larga, aproximadamente, tres horas.
El nombre lo toma de una serie de poemas de Pier Paolo Pasolini. Es interesante porque refleja los cambios sociales y familiares en la Italia de esa época. Habla de los temas que nos preocupan: el amor, la familia, el terrorismo...
Me gustaría poder ver la primera parte.

EL LUGAR DONDE ESTUVO EL PARAÍSO.
Película con Federico Luppi. Se desarrolla a comienzos de la década de los 80 en Sudamérica. Trasfondo político para una historia personal dura...
y sin final feliz.

Ocho millones de pobres

No quiero ser aguafiestas. Cada cierto tiempo los informativos y la prensa nos obsequia con una ración de estadísticas. La última de la que fui consciente me dejó bastante deprimida. En España hay 8 millones de pobres. Y lo que más me deprime es saber que de esos 8 millones, muchos no responden al perfil clásico del pobre: drogadicto, alcohólico, minoría étnica, emigrante, etc...
Hay un grupo de esas personas que son simplemente "pobres generados por el propio sistema", este capitalismo liberal rabioso que nos invade. Son personas como cualquiera de nosotros que un día pierden su empleo, sufren una enfermedad, pierden sus amistades, su familia, su casa, y entran en una dinámica de la que ya les es imposible salir.
Son personas de mediana edad, a veces de poco más de 40 años, algunos con formación académica superior, que no pueden volver a reincorporarse al sistema. Viven en la calle o en albergues, en alguna gran ciudad (porque los pobres en los pueblos creo que no son tan pobres), son pobres anónimos, que duermen a veces en algunos rincones oscuros tapados con cartones o ropas que recogen en la calle.
Nos cruzamos con ellos e intentamos desviar nuestra mirada. No podemos mirarles a los ojos, ¿Cómo podríamos, sabiendo que no tenemos más méritos que ellos para ocupar el lugar que ocupamos en esta injusta sociedad?