Por la ruta del Quijote...
A algún experto en marketing turístico se le ocurrió que para vender mejor La Mancha, con motivo del IV Centenario de la publicación del Quijote, sería una buena idea estirar un poquito la ruta que recorrió el imaginario caballero y así les salió una macro-ruta que discurre por parajes que jamás fueron pisados por Rocinante.
Domingo, 14 horas de un mediodía bastante frío pero con un sol que atenuaba los escasos grados que marcaba el termómetro. Salimos de Villanueva de los Infantes (parece que es "el lugar de cuyo nombre"... no quiso acordarse el autor del libro) en dirección a Fuenllana que dista por la ruta del Quijote, unos 4 Km de continuas subidas y bajadas ¡y eso que estamos en La Mancha!, algunas bastante pronunciadas. El camino está bordeado de árboles plantados el año pasado, en plena sequía inclemente, y algunos están completamente secos.
¡Vaya, sorpresa agradable! Observamos que han sido previsores y alrededor de cada árbol (sicomoros, plátanos, olmos...) y de cada arbusto (romero, retama...) hay un dispositivo para riego por goteo.
Llegamos a Fuenllana (cuna de Santo Tomás de Villanueva) y observamos que el único bar del pueblo, al que acudimos para resfrescarnos un poco antes de comenzar el regreso, está cerrado...¡por falta de clientes!.
Vemos que en el antiguo convento de Santo Tomás un edificio elegante y señorial, parece haber un bar y pasamos sin pensarlo dos veces.
¡Sorpresa! Los vecinos del pueblo se reúnen a comer lo que ellos mismos han cocinado, no es, pues, un bar y nos sentimos un poco cortados. Pero enseguida nos invitan a tomar un vino y una rica tortilla de patatas. Seguro que en tiempos del famoso hidalgo no nos habrían tratado mejor. Compartimos con ellos comida y agradable conversación. Pero lo más sorprendente es que nos informan que el "maravilloso riego por goteo" sólo ha funcionado una vez cuando ellos subieron hasta la loma más alta una cisterna cargada de agua y la dejaron distribuirse por las tuberías y llegar a los pequeños árboles y arbustos. Ironizaban diciendo que quizá a cada uno le llegó alguna gota.Ahora nos explicamos el estado de los frágiles arbolillos.
Tremenda desilusión. ¿Para qué se dispusieron esas instalaciones si nadie se ocupa de utilizarlas? y ¿quién hizo un suculento negocio vendiendo todo aquellos materiales que ahora, sin utilizarlos nunca, estaban ya en desuso?

Milton dijo
Pues lo que está claro es que alguien se beneficia económicamente en este asunto, es la misma historia de siempre, y la verdad es que ya cansa.
Increible lo del riego por goteo, son esas cosas que no salen a luz pública y se quedan entre unos pocos.
Me quedo con esa tortilla de patatas y en general esas pequeñas cosas que te hacen disfrutar.
12 Diciembre 2005 | 06:00 PM